En lógica, llamamos premisas a las ideas iniciales de un argumento, a partir de las cuales es posible llegar a una conclusión.

Lo que sucede es que cuando alguna de las premisas es falsa, necesariamente la conclusión también lo será. 

Imaginemos una estructura como esta, con dos premisas y una conclusión: 

  • Premisa 1: Programar con código no está a nuestro alcance  
  • Premisa 2: Para digitalizar nuestra empresa hay que programar con código
  • Conclusión: Digitalizar nuestra empresa no está a nuestro alcance  

Espero que a estas alturas te hayas percatado que se trata de una conclusión falsa que parte de una premisa (la primera) también falsa. 

En este vídeo trato de desmentir esta primera premisa y, en consecuencia, también la conclusión.